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Federico Álvarez Castillo y su marca, Etiqueta
Negra, parecen estar signados por la misma estrella. Permítasenos
una breve anécdota para hacernos entender. Cuenta Federico
que mientras desarrollaba este nuevo -y ya exitoso- proyecto,
su esposa, Paula Cahen d'Anvers, le dio la noticia de que iba
a tener un hijo. Emocionado por la buena nueva se lo comentó
a un amigo de toda la vida, "uno de esos que me conoce de
cuando yo no tenía un mango", aclara. El comentario,
que no podía hacer otra cosa que consustanciar los dos
nacimientos, no referimos al de su hijo y al de la marca, fue
conciso: "esto viene con un pan bajo el brazo"; y el
amigo, con esa sencillez de las grandes frases sentenció:
"¡¿más pan?!". Este breve relato
resume la historia de un hombre que, cual alquimista, todo lo
que toca se convierte en oro.
Del ciclomotor al Jaguar clásico
Pero no vaya a creer que todo es cuestión de suerte. No.
Hablamos de una persona que sabe qué es trabajar en serio
y que se forjó a sí mismo desde abajo: "Hace
25 años que estoy en este negocio de una u otra forma;
empecé de cadete en una empresa, Fiorucci, que fabricaba
jeans. De ahí fue una carrera ascendente. Estuve en una
empresa de servicios que desarrollaba diseño e imagen a
diferentes marcas. Desde esa pequeña empresa creamos marcas
como Mango, Soviet, Paula Cahen d'Anvers. Una serie de marcas
exitosas. Después, en los 90, estuve como CEO de una compañía
que era un fondo de inversión del Exxel Group: juntaba
marcas de indumentaria, bajo mi responsabilidad. Así hicimos
el desarrollo en la Argentina de la marca Ralph Lauren, Armani,
Kenzo, Paula Cahen d'Anvers, Lacoste. Estuve trabajando cuatro
años en esa compañía, hasta la crisis del
2001, donde las marcas extranjeras que exportaban en dólares
dejaron de tener sentido para nosotros y decidimos hacer una reestructuración
y quedarnos con las marcas con producción en el país
que eran Paula Cahen d'Anvers y Lacoste", resume Federico.
Para triunfar hoy necesariamente se requiere saber hacer un poco
de todo y si bien su vocación es el diseño, ha sabido
realizar otras funciones con éxito de acuerdo a lo que
exigían las circunstancias, según nos aclara: "La
primer etapa de Mango, Diesel, Soviet y demás, estaba en
la parte netamente creativa, y en IBG era gerenciamiento, tenía
responsabilidad de las marcas, pero cada una tenía su diseñador.
En realidad mi verdadera vocación es el diseño y
la imagen, o sea que en esta etapa de mi vida, después
de pasar esos años de mucho trabajo, de llegar a mi casa
a las doce de la noche, con una responsabilidad inmensa, decidí
hacer un cambio y trabajar de una manera mucho más tranquila,
priorizando otras cosas, mi familia, mi tiempo, sobre todo mis
hijos. Entonces decidí formar Etiqueta Negra, asociarme
con un amigo que es Juan Cahen d'Anvers y armar este espacio que
está a sólo seis cuadras de mi casa y que me permite
almorzar con la gente que quiero, laburar con gente que conozco
de hace muchísimo tiempo. Trabajo con gente muy competitiva
laboralmente pero con la que además tengo muy buena onda.
Una idea de trabajo muy comprometida, pero no queremos una empresa
gigante. Preferimos una más pequeña, competitiva
y que mejore día a día en su servicio, su calidad,
en cada rubro".
Una marca, un estilo
El local central de Etiqueta Negra, sobre la calle Dardo Rocha
frente al Hipódromo de San Isidro -al que se sumó
el recientemente inaugurado en Patio Bullrich-, destaca por el
espacio. Un amplísimo local que nuclea las oficinas, los
departamentos de diseño, los centros de distribución
y el depósito, logrando la dinámica perfecta de
trabajo que permite, como aclara Federico, "percibir al diseñador,
que soy yo, lo que está diciendo el consumidor del producto".
Muy luminoso en la media mañana de invierno, logra algo
más que importante que destacará en la oportunidad
Aldo Vogrig, Director Creativo de VS, "hay dos increíbles
Jaguar en el medio del local y uno los ignora mirando la ropa".
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El diseño y calidad de los productos, la simpleza de
su presentación, desvían nuestras miradas de los
clásicos que, en cualquier otra oportunidad, serían
el centro de todas las miradas. Cumpliendo un año este
agosto, la marca fue pensada desde sus orígenes como un
sinónimo de excelencia. Su mentor, Federico, asegura que
nunca tendría más de cinco locales: "Etiqueta
Negra transportaba algo premium. Lo interesante es que muchas
marcas lo usaron como submarcas y nadie lo había registrado,
una cosa insólita. No recuerdo haber tenido otra marca
que fuera tan exitosa en un lapso tan corto. Se posicionó
en el mercado enseguida, cuando usualmente se tarda dos o tres
años. Luego, se asoció con los Jaguars negros, el
auto de colección que es un tema fundamental en toda charla
entre hombres. Esos temas que no faltan: minas, fútbol
y autos". El mismo jaguar negro es el logo que identifica
las prendas. Ropa como Jaguars: "Acá el 100% de la
colección está diseñada por mí y por
otra persona que trabaja conmigo, Fernando Mariona. Lo mismo pasa
con la imagen y el resto. Todos los productos en venta en el local
son probados por mí, me pruebo cada uno de ellos. De hecho,
las muestras se hacen de mi talle (hasta tal punto está
personalizado el proceso). Esta marca pretende perdurar, hay un
diseño muy clásico, muy básico, pero de muy
buena calidad también. Estas son nuestras pautas de trabajo.
Hay un sector de consumidores en todos los mercados que buscan
esta excelencia. Nosotros apuntamos a este público porque
es lo que nosotros sentimos y queremos hacer. El hombre es general
alguien que cambia de ropa mucho menos que la mujer, entonces
valoriza mucho más la calidad; porque esa prenda le tiene
que durar mucho más tiempo que a una mujer, que cambia
más seguido siguiendo la rotación de la moda".
Comprar un concepto
El secreto de la ropa de Etiqueta Negra es sencillo: «ser
la mejor». Cualquiera que recorra el local, como estos cronistas,
no puede menos que quedar fascinado ante la originalidad y calidad
de cada diseño. ¡Pero vamos!, debe haber algún
secreto, exclamará usted. Muy bien, algo hay, pero vamos
a dejar que Federico lo explique: "Hay cosas que pueden parecer
excéntricas por calidad. Por ejemplo, nuestros zapatos
que están fabricados por una casa del 1800, Fagliano, de
Hurlingham. Acá hacen las botas a medida a polistas como
el Sultán de Brunei y el Príncipe Carlos. Es realmente
un verdadero lujo que trabaje con nosotros. Estamos diseñando
un set de hebillas de plata pura, de plata 900, con un gran platero
de Argentina. Esas son cosas que enriquecen a la marca. No pretendemos
ganar dinero con esos productos, si los vendiéramos a lo
que realmente perderían su rentabilidad. Sumar estos artesanos
argentinos le da a la marca un status diferente de lo que es el
mercado local. Creemos que podemos competir con cualquier super-marca
internacional. Traemos muchas materias primas de afuera que en
la industria local no alcanzan el nivel que requerimos. Es el
caso de hilados y telas que vienen de Italia y que diseñamos
y producimos luego aquí". Por último, pero
no menos importante, Federico explica: "No queremos aprovecharnos
para vender afuera de la variable convertibilidad-dólar,
que es lo que hacen muchos. Si yo fuera a vender un pantalón
a Italia, no lo haría a un precio menor de lo que lo haría
cualquier gran marca porque no posicionaría bien nuestra
imagen. El pantalón se va a vender caro y el que lo compre,
va a tener que comprar el concepto".
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